Los
orígenes más antiguos de Belmonte los
encontramos antes de la reconquista, en época
árabe ya que en La Carta Puebla se menciona la
existencia de un molino oleícola, un horno y
un aljibe. Tras la reconquista definitiva por Alfonso
II, le fue otorgada en el año 1232 la carta de
población, pasando a depender jurídica
y administrativamente desde entonces a la orden de Calatrava.
Así mismo Belmonte fue escenario de las guerras
de Sucesión entre Austrias y Borbones, y frontera
entre los liberales de Alcañiz y los carlistas
de Morella durante los siglos XVIII y XIX.
Entrega de la carta puebla a la villa de Bellmunt (recreación)